
SANTO DOMINGO.- La reciente campaña de difamación contra destacados periodistas dominicanos, entre ellos Marino Zapete, Juan Bolívar Díaz, Huchi Lora, Edith Febles, Mariasela Álvarez y Altagracia Salazar, ha alcanzado niveles intolerables, según denunciaron diversas voces de la sociedad civil. La campaña ha estado marcada por insultos y ataques públicos, muchos de los cuales son considerados "impublicables".
Una de las voces críticas expresó su indignación y aclaró tres puntos clave:
Defensores del país y la democracia: Estos periodistas han sido incansables críticos de la corrupción y la inmoralidad que han afectado a la República Dominicana. A pesar de los riesgos a los que se han expuesto, han defendido sus ideales con hechos concretos y han puesto su vida en peligro para mostrar las irregularidades cometidas por personas en el poder y fuera de él.
Exigencia de pruebas: Se rechazaron las acusaciones de que estos periodistas recibieran pagos de la USAID, algo que ellos mismos han negado en reiteradas ocasiones. Se exigió un documento oficial y confiable que demuestre tales pagos, destacando que hasta la fecha no hay pruebas sólidas que respalden estas afirmaciones.
Fortalecimiento de la democracia: Se destacó que gracias al periodismo independiente, la democracia dominicana ha crecido y mejorado. Estos periodistas han jugado un papel fundamental en la construcción de un país más justo, y nadie debería dudar de su honestidad, independientemente de las diferencias ideológicas que puedan existir con ellos.
La crítica a la USAID y su relación con el movimiento La Marcha Verde también fue parte del debate, aclarando que este movimiento fue clave en la lucha contra uno de los gobiernos más corruptos de la historia del país. Además, se remarcó que la oposición intenta asociar a la USAID con los supuestos pagos a este movimiento, algo que muchos de esos mismos opositores critican, pero que se olvida que los fondos recibidos por Participación Ciudadana fueron transparentes y no provenientes del gobierno dominicano, sino de una agencia de EE.UU.
Finalmente, se criticó la politización de la crítica a la USAID, señalando que, aunque es válido revisar sus programas, la calificación de esta agencia como una entidad de “criminales y lunáticos” es una estrategia politiquera sin base. También se sugirió que, si el objetivo es destruir a la sociedad civil, jamás lo lograrán.
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