Por Alfredo Gómez.
Ser más papita que el Papa, originariamente se remonta a la expresión de ser más católico que el Sumo Pontífice, hoy en día ésta pulcra frece se continúa promulgando para así nombrar a personas faranduleras las cuales no poseen ni el volumen de un grano de mostaza de moral.
Más papita que el papa y con la colota, son aquellos individuos que arropados en ocasiones de elegantes sacos y corbatas penetran a diferentes lugares, para poder pregonar un orgullo ilegítimo empañado de pasados oscuros, infructuosos y vergonzosos.
Los coludos, como también son apodados aquellos Papitas que a través del tiempo y el olvido han podido volver a recobrar vidas, hoy se lucen en diferentes grupos y más que eso, se atribuyen la voz cantante de esas entidades.
Por la ayuda de personas que por una razón u otra permiten que esos señores gocen de amistad y puedan penetrar a lugares de poder en la sociedad, es que hoy en día los papitas con cola, se divierten al formular opiniones sobre temas locales y nacionales que deben de ser tratados y evaluados por personas que posean una alta calidad moral.
En una sociedad como la nuestra, de personas inteligentes, donde se conoce al cojo sentado y al ciego durmiendo, personas con esas cualidades no serán gratas para la comunidad.
Dice José Ingenieros, en su libro el "El hombre mediocre": El hombre hipócrita no aspira a ser virtuoso, sino a parecerlo; no admira la virtud, más bien quiere ser contado entre los virtuosos por las prebendas y honores que tal condición puede reportarle; suelen tener cómplices, pero no tienen amigos; la hipocresía no ata por el corazón, sino por el interés.
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