LA BARRICK GOLD OPERA SU PROPIA PLANTA DE AGUA EN COTUÍ

La minera tiene una planta flotante en el lago de la presa de Hatillo; en muchas comunidades escasea el líquido
Cotuí tiene
actualmente dos realidades que cuando se comparan reflejan el grado de
injusticia que se genera cuando una empresa poderosa se sitúa en una
población donde campea la pobreza.Esas dos realidades tienen que ver con
el agua, pues mientras en las distintas comunidades de la provincia
Sánchez Ramírez resulta casi imposible obtener un litro para consumo, la
empresa minera Barrick Gold tiene instalada una planta flotante en el
lago de la presa de Hatillo y gigantescas tuberías que le permiten
succionar toda el agua que quiera del embalse.
Informaciones
recogidas en Cotuí indican que la planta que posee la minera para
extraer agua limpia en Hatillo, para luego usarla en sus operaciones que
contaminan la zona, tiene una capacidad para absorber 1,000 litros por
segundo, es decir, unos 60 mil litros por minuto. La planta de Barrick
está situada en un espacio donde se supone que el público puede llegar
sin restricción, pues se trata de un lugar público, pero la empresa
tiene allí entre dos y tres agentes que una vez se asoma alguien ajeno a
ellos, lo reciben en tono amenazante, prohibiendo todo tipo de
movimiento, solicitando todo tipo de documento y anotando prácticamente
hasta el color de las gomas del vehículo que llega.
El geólogo
Osiris de León asegura que por el uso de agua de la presa de Hatillo, la
Barrick Gold paga al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
(Indrhi) 1.5 millones/año, una cifra insignificante comparada con lo que
paga cualquier empresa del país por el uso del agua. Sin embargo, el
Indrhi dijo ayer que “el pago del dinero estaba planteado, pero que ni
esa entidad ni las juntas de regantes han recibido un centavo, porque se
pensó que si se le exigía a la Barrick Gold, eso podría obstaculizar la
negociación de la minera con el Estado”. “La Barrick Gold no ha dicho
qué cantidad de agua extrae al día. La única limitante que se le ha
puesto a esa empresa es que cuando el nivel de agua de la presa de
Hatillo esté bajo o el caudal que le entre a la presa sea mínimo en
tiempo de sequía, entonces la mina no debe extraer agua, pero nadie
supervisa que la empresa cumpla con eso”, criticó de otro lado De León.
En
efecto, lo que plantea el especialista es verificable cuando se observa
el caudal del río Yuna (que alimenta la presa), que aunque está en
estiaje (nivel bajo), la mina sigue sacando la misma cantidad de agua
todos los días para sus procesos. “Yo no entiendo por qué el Gobierno, a
través del Indrhi, tiene que aceptar que ellos paguen un millón y medio
de pesos al año. Eso no es dinero, pero sí es una vergüenza que para
una planta del tamaño de la Barrick, con capacidad para procesar 24 mil
toneladas métricas de material sulfuroso diariamente y que necesitan el
agua para todo el proceso metalúrgico, tengan que estar pagando una
cantidad irrisoria al mes al Indrhi y que esta institución se lo
acepte”.
A
las comunidades ubicadas en el área de influencia de la mina de oro de
Pueblo Viejo, la empresa les facilita, en el mejor de los casos, cuatro
galones de agua al día. La Organización Mundial de la Salud establece
que un ser humano necesita 275 litros de agua al día para cubrir sus
necesidades (tomar, cocer sus alimentos, lavar la ropa y bañarse, entre
otros). En el caso de esas comunidades no se cumple eso. Al analizar
esta parte, Osiris de León sostiene que “cualquiera podría pensar que la
responsabilidad de dotar del líquido a las comunidades en cuestión
corresponde al Estado, pero no”. Es que, según su reflexión, la empresa
fue la que deterioró la calidad de las aguas que hasta antes de
establecerse en Cotuí, usaban las comunidades. “Por tanto, cuando una
empresa deteriora la calidad del agua en un entorno operativo, en este
caso metalúrgico, para poder procesar el mineral, debe resarcir a toda
la comunidad con toda el agua que necesite, de acuerdo a la normativa de
la OMS, lo cual viola la empresa”, dijo De León.
Derecho para uso del agua
El
capítulo sobre derechos de agua para la Barrick Gold está contemplado
en la sección 7.8 del acuerdo suscrito por esa empresa con el Estado
dominicano.
Esos derechos que posee la Barrick para usar el agua que quiera de la
presa de Hatillo, constituyen una incongruencia cuando se observa a
Daniel Mena, un agricultor de Hacienda Hatillo, llegar con un galón
vacío a verificar si una llave colocada cerca del contaminado río
Margajita tiene agua para él “llevar un poquito”.
Cuando
elCaribe le pregunta a Mena si sabe que se expone a contraer una
enfermedad por el contacto con el líquido su respuesta fue esta: “Mi
hijo, no me queda más remedio que consumir esta, si es que la llave tira
algo hoy”.
Daños pueden ser severos
El
agua que llega por el lago de la presa, según expertos, tiene alto
contenido de hierro, cobre, plomo y de cadmio, entre otros y un pH que
varía entre 1.8 y 2.0. El pH del agua normal debe ser 7.0 o muy cercano a
este. El pH es una medida utilizada por la química para evaluar la
acidez o alcalinidad de una sustancia, por lo general en su estado
líquido.
El
color rojizo sangre que se observa en arroyos y ríos del Cotuí obedece
al alto contenido de hierro en dilución que poseen. “La empresa minera
ha dicho que ha resuelto el problema, en realidad no tiene una planta
de tratamiento de aguas ácidas para neutralizar una serie de fenómenos”,
dijo Osiris de León.
Barrick evita colocar la carpa en menú hogareño
En las aguas
del lago de la presa de Hatillo hace años era común encontrarse con
pescadores a toda hora del día. Se hablaba de que entre todos sumaban
200 personas y una de ellas era Gregorio Javier. Este trabajador ha
dejado de ir a la zona desde que se enteró que la carpa que captura
tiene 0.26 miligramos de cadmio por cada miligramo de pescado y eso la
hace cancerígena. Eso se determinó con un estudio realizado por Osiris
de León para la UE.
Plomo
Un estudio presentado al Gobierno hace varios años recomendaba advertir a la comunidad que no consuma carpa.
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